type 2 diabetes symbol diabetes and sexual dysfunction what is type 2 diabetes
discount for cialis generic cialis prices cialis discounts
" /> Excelenciencia
Excelenciencia

La valorización del conocimiento: diamantes esperando en las estanterías

Montserrat Daban

INNOVACIÓN     |    GOBERNANZA    |    07/01/2014

Las instituciones, a la vez productoras y diseminadoras de conocimiento, precisan una mayor flexibilización funcional. Para ello deberían adoptar un modelo interactivo de innovación que incorpore nuevas pautas para la transferencia e implicarse en actividades de innovación para impulsar el crecimiento económico y la competitividad en mercados globales.

type 2 diabetes symbol diabetes and sexual dysfunction what is type 2 diabetes
discount for cialis generic cialis prices cialis discounts

free coupon for cialis lipseysguns.com cialis generic

No hay duda de que bienestar económico y economía intensiva en conocimiento son ya inseparables, pero la clave reside en poder acelerar la utilización del conocimiento obteniendo el máximo valor de este, lo que se traduce en crecimiento económico y creación de ocupación, en especial en áreas en las que existe un fuerte vínculo con el desarrollo tecnológico.

Valorización: retorno de recursos, impulso a la competitividad

En este contexto adquiere máxima relevancia la valorización. Definida a mediados del siglo XIX como el uso productivo de un recurso, se ha convertido en los últimos años en un concepto clave para expresar la explotación de la experiencia en la gestión de un proceso y la obtención del máximo valor a partir de sus resultados, propios de la economía basada en el conocimiento.

La valorización de los resultados de investigación es paso clave en el retorno directo e indirecto a la sociedad de las inversiones públicas en I+D.
Y desde una perspectiva socioeconómica, la valorización de los resultados de investigación es paso clave en el retorno directo e indirecto a la sociedad de las inversiones públicas en I+D, ya que busca aumentar el valor de las invenciones haciéndolas lo suficientemente atractivas para ser comercializadas y salvar la distancia entre el laboratorio y el mercado. Y no solo de aquello fijado como objetivo inicial preestablecido, sino también de todos los avances colaterales y de proceso que pueden aportar beneficios, si cabe, mayores que los inicialmente previstos. Existe toda una cultura alrededor de la identificación de lo que es valorizable, de ahí el título de este artículo.

Por ello, el proceso se hace más eficiente cuando puede sostenerse sobre tres pilares: intensificación de la cooperación estratégica del mundo académico con la industria, puesta en marcha de proyectos de I+D y de desarrollo de negocio con pequeñas y medianas empresas, e impulso de la cultura del emprendimiento. La valorización del conocimiento tiene una interesante consecuencia colateral: capacita a la sociedad con los valores del emprendimiento y la innovación, y la dota de flexibilidad y orientación al mercado fortaleciéndola ante la competitividad global.

Del laboratorio al mercado

Antes de nada vale la pena señalar que hace diez o quince años no estaríamos hablando en estos términos. Por una parte, porque para poder valorizar el conocimiento es condición imprescindible contar con un nivel científico competitivo, logro que este país ha alcanzado en los últimos 10 a 15 años. Y, por otra, porque desde la comunidad científica se ha asumido que la valorización de sus resultados de investigación acelera el progreso científico, hace llegar sus soluciones a la sociedad, hace emerger nuevas formas de financiación de la investigación y puede generar ingresos extras por la explotación de sus resultados. Dicho esto, queda claro pues que la valorización del conocimiento sigue necesariamente los modelos vigentes en innovación.

En el modelo más clásico de innovación, que describe un flujo lineal del conocimiento, la investigación genera descubrimientos que permiten concebir nuevas aplicaciones; estas se protegen mediante derechos de propiedad intelectual que pueden ser licenciadas a la industria. Es decir, para una determinada tecnología se prevé una protección que permita el monopolio de su explotación durante un tiempo concreto y en un área determinada. Para facilitar el acceso de la industria a estas patentes los organismos públicos de investigación se dotan de estructuras especializadas de transferencia del conocimiento cuya misión es facilitar la gestión y uso de la cartera de conocimiento listo para su explotación. En el proceso de evaluación de un descubrimiento, la OTRI tiene en cuenta su potencial de retorno, capacidad de ser licenciado, competitividad, capacidad de extenderse a otros campos... Pero se ha hecho patente con el tiempo que este modelo lineal de innovación ya no es suficiente, puesto que no responde a la complejidad de los procesos de comercialización de la actividad investigadora.

Las entidades públicas de investigación actúan cada vez más como instituciones emprendedoras y dinámicas, con una orientación creciente hacia campos no tradicionales, por lo que es precisa una conceptualización alternativa del flujo de transferencia del conocimiento más realista y adecuado al momento. Especial mención merecen las universidades orientadas a la investigación, puesto que su estricta gobernanza puede añadir complejidad al proceso.

Del modelo tradicional se pasó a la formulación de un modelo de innovación abierta, más dinámico. El principio básico es la flexibilidad, que permite abrir nuevas vías a la innovación, que pasan por la creación de espacios de contacto entre academia e industria, el aumento de flujo de personal académico hacia las empresas, las estructuras organizativas en red y, en último lugar pero de vital importancia, un cambio de cultura y de los sistemas de incentivación en las universidades. En este segundo modelo, todo el sistema está interconectado y el investigador es incentivado a valorizar y licenciar su tecnología.

En un nuevo modelo flexible, el investigador echa un vistazo a sus estanterías repletas de posibles prototipos en busca de diamantes a comercializar, pero hay que cambiar de paradigma...
Finalmente, más allá del embudo de la innovación abierta se encuentra un modelo de universidad o centro de investigación más dinámico y flexible y el científico, el profesor, el postdoc emprendedor. Ya no tiene cabida aquí el investigador en su “torre de marfil”, como se designaba en el siglo XIX la atmósfera elitista en la que los intelectuales se movían desconectados de los aspectos prácticos de la vida diaria. En este nuevo modelo flexible, el investigador echa un vistazo a sus estanterías repletas de posibles prototipos en busca de diamantes a comercializar. Pero son precisos dos cambios de paradigma: a) el investigador empieza a recibir formación en capacidades transversales, y b) es incentivado apropiadamente por su organización para emprender proyectos que, a la postre, aportarán beneficios a su universidad. Es más, cada vez es más probable que el investigador acabe trabajando fuera del entorno académico. En este nuevo escenario también hay una tarea para el legislador y el gobernante: regular e incentivar para impulsar el proceso.

No sin algunos cambios

Este marco ideal topa con numerosas barreras, no siendo la menor de ellas las obligaciones contractuales del investigador y la evaluación de su desempeño sobre la base de hitos eminentemente académicos.

En este modelo hacia el que necesariamente nos movemos, las universidades, las entidades públicas de investigación, los hospitales incluso, son a la vez productores y diseminadores de conocimiento, siguen un modelo interactivo de innovación que incorpora diversos modelos de transferencia y se implican en actividades de innovación que impulsan el crecimiento económico y la competitividad en mercados globales. La condición necesaria es una mayor flexibilización funcional de las instituciones, claman las voces expertas.

Entre ellas, y para finalizar, creemos oportuno mencionar a Charles M. Vest (1941-2013), el innovador y visionario presidente del MIT entre 1990 y 2004 que afirmaba que es preciso fomentar la excelencia, el talento y el entorno, incidiendo especialmente en la gobernanza.


Referencias utilizadas

type 2 diabetes symbol click what is type 2 diabetes





Montserrat Daban

Bióloga, doctora en Biología Molecular y comunicadora científica

cheaters caught wives cheat My boyfriend cheated on me
online why wife cheat wifes cheat
to buy viagra online viagra for sale uk buy viagra online cheap
free coupon for cialis link cialis generic

Excelencia Severo Ochoa

Logos colaboradores julio 2014

Grupo XLC In